GERENTE VS. LÍDER

GERENTE VS. LÍDER

En el entorno empresarial, se acostumbra a atribuir implícitamente las cualidades del «líder» al «gerente», como si ambos conceptos fueran sinónimos. Aunque ambas figuras se sitúan al mismo nivel de la jerarquía de la empresa, no tienen las mismas obligaciones y afrontan sus tareas de manera muy diferente. En cualquier caso, el director de una empresa debe poseer cualidades tanto de gestión como de liderazgo para tener éxito en el mundo de los negocios. El contexto actual, de hecho, exige unas aptitudes adecuadas para la gestión de una determinada estructura empresarial que la hagan más estable y estructurada (directivo) y, al mismo tiempo, que esté siempre dispuesto a innovar, cambiar y adaptarse a las cambiantes condiciones y necesidades laborales y personales (líder).

Veamos en detalle cuáles son las principales diferencias entre estos dos roles.

El gerente administra, el líder innova.

El gerente sigue un determinado modelo de gestión y tiene la tarea de estructurar, organizar y supervisar las tareas relacionadas con el trabajo específico. Por lo tanto, tiene la tarea de optimizar el patrón de trabajo en el que está inserto, tratando de «engrasar los engranajes» para que el área bajo su responsabilidad sea más productiva.

El líder, por otro lado, sigue un modelo personal y original. Su tarea es tener una visión macroscópica, enmarcar la estructura «desde arriba» y, si es necesario, modificarla para adaptarla a las nuevas necesidades. Está orientado a la resolución de problemas más que a la realización de tareas; ¡trabaja para el cambio!

Podemos resumir diciendo que mientras el gerente responde a las preguntas «¿cómo?» y «¿cuándo?», el líder, en cambio, pregunta «¿qué?» y «¿por qué?».

  • El gerente se centra en la estructura, el líder en la gestión de los recursos humanos.

El gerente organiza los procedimientos y gestiona los flujos y cargas de trabajo. Se centra en la productividad. Mira al personal con respecto a las funciones que desempeñan, como engranajes de un sistema complejo en el que a menudo se ignoran las individualidades. Por esta razón, su papel se basa en el control.

El líder, por otro lado, se centra en los recursos humanos, trata de estimular su motivación, promueve un enfoque respetuoso creando un clima de colaboración, fundamental para la gestión del equipo. Apoya a los empleados en sus dificultades, trata de valorar sus ideas y gestiona los conflictos.

Precisamente por esta razón, el papel del líder se basa en la construcción y promoción de relaciones de confianza.

  • El gerente se ocupa del área de su competencia, el líder debe interactuar con las diferentes áreas de la empresa.

El gerente, como hemos visto, se ocupa de la gestión de la estructura de trabajo, orientada a la ejecución de tareas específicas. Esto significa que se le asigna un área de competencia específica con la tarea de hacerla más eficiente.

El líder, por el contrario, al tener una visión «superior» de la empresa y estar orientado al personal, debe ser capaz de interactuar con todos los sectores para gestionar mejor a los empleados y resolver los problemas que se pueden crear en la relación entre las áreas de diferentes competencias.

  • Un líder es un gerente; un gerente no siempre es un líder.

El gerente y el líder son dos figuras profesionales que se sitúan en el mismo nivel de la jerarquía de la empresa, pero que representan dos formas diferentes de desempeñar el mismo papel. Por esta razón, un líder, que posee las aptitudes descritas anteriormente, será necesariamente también un gerente. Por el contrario, un directivo puede no ser un líder, ya que no desarrolla necesariamente las aptitudes características del líder.

Este último punto pone de relieve la necesidad de integrar dos profesionales en el mismo papel. En efecto, no se excluyen mutuamente, sino que se complementan, ambos son necesarios para el desarrollo de la empresa y el bienestar de los empleados y los directivos.

Esta necesidad ha surgido especialmente en los últimos años, como resultado del desarrollo del mercado laboral, la superación de las fronteras nacionales, la necesidad de competir con muchas más empresas y mercados y, por último, pero no menos importante, la mayor importancia que se da al bienestar de los trabajadores y a las relaciones interpersonales a nivel de empresa. A partir de estos avances, la investigación científica se ha centrado en aquellas competencias transversales que todo directivo debe poseer (o desarrollar) para ser también un buen líder y, por tanto, para afrontar los nuevos retos que se plantean.

El verdadero líder sabe comunicar de forma clara y empática, sabe crear un clima de colaboración, estimula la creatividad y la motivación, valora a las personas y sus capacidades… un verdadero líder no da órdenes, sino que actúa como guía para los colaboradores.

¿Y qué hay de su jefe? ¿Cómo es él o ella? ¿Un gerente o un líder?